Victoria

Victoria condujo a la compañía por senderos insospechados. Para llevar a cabo este proyecto, se consideró fundamental entrar en contacto directo con esa realidad que pretendíamos escenificar para lo cual se acordaron unas visitas a la Fundación Los Niños de los Andes y realizar unas charlas, más que conferencias, de todo el elenco con Jaime Jaramillo, su director.  
A lo largo del dilatado y sorprendente proceso en que nos embarcamos fuimos descubriendo, no sólo la ternura e inteligencia de estos niños, sino las duras realidades de la despiadada cotidianidad a que los ha sometido la indiferencia de una sociedad más atenta a otros menesteres de más dudosa índole. Nuestro contacto con esos niños y la oportunidad de escucharlos en largas sesiones informales, nos produjo un cuestionamiento de naturaleza muy personal acerca de quién es en realidad más desfavorecido: si estos niños a quienes la escasez y la indiferencia les enseña a mirar el alma y a apreciar lo esencial en la vida, o a nosotros consentidos por la fortuna y las oportunidades tan dependientes de las condiciones externas y tan prendidos a todo lo efímero.